En nuestro día a día tenemos muchas cosas que hacer y poco a poco vamos abarcando cada vez más. Tendemos a acumular tareas y casi sin querer seguimos sumando. Eso nos lleva a sobrecargarnos y al final no hacemos casi nada o bastante menos de eso que habíamos dicho que íbamos a hacer.

Para lograr cumplir nuestras metas necesitamos:

Deseos de conseguir algo que tenga que ver con nosotros y nuestros valores.

Un  buen estado de motivación, que es intrínseco, surge de nuestro interior.

Un ejercicio de realismo entendido como tener los pies en el suelo y cabeza en las nubes ( sé firme en tu paso y no te pongas techo).

Un ejercicio de gestión emocional, para reconocer lo que sientes y entender que los estados se pueden cambiar si no te benefician o no te ayudan conseguir el resultado.

Un nivel de compromiso y determinación, si no estamos dispuestos a pagar el precio que supone alcanzar nuestra meta es difícil que lleguemos donde queremos.

Una organización y planificación adecuadas  para establecer prioridades y atender a lo importante (el tiempo tiene sus límites). Hablar menos y hacer más 🙂 Estos son algunos de los principales problemas que nos encontramos: Nos cuesta planificar y organizar tareas con antelación. La ley de parkinson dice que una tarea se extiende tanto en el tiempo como sea necesario hasta su entrega. Somos poco realistas,  nos animamos en momentos  de mayor motivación pero cuando pasa ese pico de energía nos damos cuenta que no nos va a dar tiempo a realizar todas las tareas a las que nos hemos comprometido . Muchas veces la bola se hace tan grande que ya no sabemos cómo abordarlo y pensamos en abandonar de lo frustraste que nos resulta ver que pasa el tiempo y ya no sabemos cómo y por donde empezar... Llenamos la agenda  de cuestiones poco importantes y reuniones improductivas, más las paradas, los mensajes y los imprevistos. Una jornada llena de poca actividad real y mucho bla, blaaaa, blaaaa...... Algunas claves:

Establece lo que quieres hacer de manera clara y exprésalo con precisión. Elabora una lista concreta de cosas que quieras alcanzar. Si quieres hacer 4 cosas por ejemplo pon la que te parece más importante en el número 1 y la que menos en el 4.

Fija la tarea en pequeños tramos de actividad para ir avanzando hacia donde quieres llegar. A veces subestimamos la importancia de los pequeños pasos y llevan a grandes logros. Una actividad sostenida en el tiempo te hace avanzar mucho… si por ejemplo dedicas cada día de manera fija 45 minutos a una tarea en poco tiempo puedes ver el resultado!

Empieza tu jornada de delante hacia atrás para planificar mejor. Si tienes un compromiso a media mañana, ¿Cuánto tiempo te llevará llegar? ¿Y preparar para la cita? Y la tarea que tienes que hacer antes? realizar este ejercicio te ayudará a planificar  y establecer los tiempos de forma más realista.

Programa tus tareas con el convencimiento de que vas a hacerlas, no dudes ni por un momento ni te pongas excusas. Recuerda porqué esa actividad tiene sentido para ti y tómate más en serio… 😉

Como decía Wayne Dyer la mejor manera de dar a conocer algo sobre nosotros es a través de nuestra conducta más que nuestras palabras. Escríbeme y cuéntame, ¿Qué quieres hacer? y ¿Qúe es lo que te cuesta más? Ponte a ello, ¡ahora es el mejor momento!  

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